Me llamo María Luisa Vicente, nací en la ciudad de La Plata,  provincia de Buenos Aires, Argentina.

Soy mamá de cuatro varones, arquitecta y artista.

Transité mi formación profesional en la U.C.A.L.P., trabajé en estudios muy prestigiosos de mi ciudad natal y me desempeñé varios años como docente en la facultad.

 En el ámbito independiente conformé un estudio-taller Nucleo Arquitectura junto a Ceci, una de mis hermanas, con quien compartimos el amor por la arquitectura. Tuve la suerte y la posibilidad de llevar adelante y ejecutar muchos proyectos, de los más variados en este rubro.

La conexión con el papel y los trazos han excedido en mi vida todo lo imaginable. Cada paso por el papel, me expande. Desde chica sentí la curiosidad de poder contar imágenes, momentos que voy percibiendo, que de algún modo capturan mi atención y que,  en parte conectan con algo de mí.

 Contemplar esos instantes y necesitar llevarlos a un espacio de expresión concreto, hacen que pueda “capturarlos” y hacerlos perdurables en el tiempo.

La pintura y el dibujo forman parte del lenguaje que me permite preservarlos en la esencia más fiel en cuanto a lo que en mí provocan. Cada vez que los miro, vuelvo a vivirlos, me transforman el ánimo,  me devuelven alegría y serenidad.

Tuve la dicha de que una honorable artista platense  Raquel Beatriz Montes guiara mi formación en el mundo del arte. Y a partir de ese momento continué explorando y ampliando mis conocimientos con colegas y docentes renombrados.

Hace un par de años (2018) necesité, por motivos económicos, reiventar o acompañar mi profesión como arquitecta. Siempre trabajé de manera independiente y había llegado el momento de buscar otra salida laboral.

Entonces decidí mostrar mi camino creativo. Así fue que me encontré con personas que contemplaron y eligieron mis obras para habitar sus espacios personales. Junto con esta acción se sumaron los talleres que comencé a dar, convencida que podría impulsar a otras personas a recorrer sus propios caminos creativos.

Este fue el comienzo de un recorrido que elegí fortalecer cada día y expandirlo. Soñar el camino, disponer los sentidos, habilitar el momento, afirmando cada paso para seguir creciendo en mi quehacer artístico.